lunes, 21 de noviembre de 2016

¡La Hora se Acerca!

Después de no escribir todo este tiempo hay muchas cosas que contar...
Nunca he sido de quejarme pero las últimas semanas de octubre no fueron nada fáciles, a pesar de cuidar durante todo el embarazo mi dieta, el descanso y vivir mis días lo más tranquila posible, mi salud se vio afectada por la subida de presión y la acumulación de liquido en las extremidades, ésta última me provoco sentir demasiada fatiga ya que dormir se hizo casi imposible.
A decir verdad empece a sentir ansiedad porque los días pasaran pronto y culminar esta etapa lo antes posible, apenas llevaba 33 semanas... Mi salud no estaba al cien, pero tampoco podía arriesgar a los bebes, así que por lo menos debía llegar a la semana 37.

El domingo 23 de octubre desperté muy temprano, abrí los ojos pero no pude abrir del todo el ojo izquierdo, inmediatamente me levante y fui al baño a ver que sucedía conmigo... ¡Oh por Dios!  Mi rostro estaba tan hinchado como cuando a una le han quitado la muela cordal y el ojo a punto de cerrarse, he de confesar que entre en pánico, mas no dije nada e intente conservar la calma, me tome una foto y se la envié a mi medico quien de inmediato me envió al hospital para hacer algunas pruebas de laboratorio y me mandó a tomar la medicina para bajar la presión y tomar reposo. Pase el día muy ansiosa y descansando lo mas que pude. 

Lunes 24 de octubre: Felizmente llegue a las 34 semanas, decidí no ir a la oficina, tenía un leve dolor de cabeza que no me dejaba en paz.  La mañana paso tan lento y el dolor de cabeza jamas se detuvo, simplemente se hizo mas fuerte y para ajustar las cosas, la presión no bajo con el medicamento, llame preocupada al medico quien me indico de inmediato ir a  la emergencia del hospital para una revisión, lo inevitable había llegado y era muy posible que no regresara a casa. 

No tenia nada listo, estaba con el corazón acelerado y más nerviosa que nunca, llame a mi esposo quien dejo la oficina y vino a casa tan rápido como pudo, mientras tanto, arregle lo necesario para los bebes y algunas cosas personales.

14:00 horas: Salimos rumbo al hospital sin pronunciar palabra, algunas veces los miedos nos visitan y se apoderan de nuestro pensamiento, y así con esos miedos e incertidumbre llegamos a la emergencia.

El dolor de cabeza era insoportable, sentía que la cabeza iba a explotarme  y la nausea apareció como invitada especial haciendo que vomitara toda la sala, me sentí avergonzada, pero no podía detenerme. El tiempo se me hizo eterno mientras las enfermeras iban y venían con medicamentos para mi. 

16:00 horas: Aún en sala de emergencia, mi presión en 170.

17:00 horas: Se autorizo mi ingreso a sala. 

17:30 horas: La sala y el equipo medico estaban listos para mi y para mis bebes, la cirugía seria hoy mismo y la hora programada fue las 18:30 horas.

Ya con el medicamento intravenoso y algunos aparatos en mi brazo me trasladaron en una camilla, en el recorrido por los pasillos del hospital... miles de pensamientos invadían mi mente, recordé a mi hijo mayor, a quien no me había dado tiempo de llamar,  a quien no le había dicho cuanto lo amaba y quien en ese momento era mi preocupación mas grande.  Que pasaría con el si algo me sucedía? Cuantas veces me dijo lo preocupado que se sentía por mi y yo me lo tome a la ligera,  ni siquiera mencione que tengo un servicio funerario listo, el cementerio, el seguro, los bebes. Esos son momentos en los que perdí mi fe... y luego regrese a El pidiendo ayuda y protección para los míos.

No se si es natural temer de esa manera o si fui demasiado pesimista, hoy todavía me lo cuestiono y doy gracias a Dios por haber estado conmigo todo el tiempo y por tener ese equipo de médicos a mi lado.

18:30 horas: Ingrese a sala, todo estaba listo y los médicos esperándome. El anestesiólogo fue el primero en abordarme y me explico con mucho detalle todo el procedimiento de sedación, semidesnuda con ayuda de las enfermeras me incorpore como indico, he de decir que fue muy gentil y suave en el trato, en minutos estaba lista.
Ingresaron los pediatras y uno muy especial, el neonatólogo que tenia a la UCIN con todo listo en caso fuera necesario y dos ginecólogos que nos asistirían y acompañarían todo el tiempo, finalmente y justo antes de las 18:30 horas llego Emilio, mi medico, quien me saludo tan amable y tranquilo como siempre, estaba en buenas manos, sentí alivio.

19:41 Nació Emilio
19:42 Nació Natalia

Bienvenidos mis amores... estamos bien, todo esta bien, ya paso todo.

Cerré los ojos.