Después de no escribir todo este tiempo hay muchas cosas que contar...
Nunca he sido de quejarme pero las últimas semanas de octubre no fueron nada fáciles, a pesar de cuidar durante todo el embarazo mi dieta, el descanso y vivir mis días lo más tranquila posible, mi salud se vio afectada por la subida de presión y la acumulación de liquido en las extremidades, ésta última me provoco sentir demasiada fatiga ya que dormir se hizo casi imposible.
A decir verdad empece a sentir ansiedad porque los días pasaran pronto y culminar esta etapa lo antes posible, apenas llevaba 33 semanas... Mi salud no estaba al cien, pero tampoco podía arriesgar a los bebes, así que por lo menos debía llegar a la semana 37.
El domingo 23 de octubre desperté muy temprano, abrí los ojos pero no pude abrir del todo el ojo izquierdo, inmediatamente me levante y fui al baño a ver que sucedía conmigo... ¡Oh por Dios! Mi rostro estaba tan hinchado como cuando a una le han quitado la muela cordal y el ojo a punto de cerrarse, he de confesar que entre en pánico, mas no dije nada e intente conservar la calma, me tome una foto y se la envié a mi medico quien de inmediato me envió al hospital para hacer algunas pruebas de laboratorio y me mandó a tomar la medicina para bajar la presión y tomar reposo. Pase el día muy ansiosa y descansando lo mas que pude.
Lunes 24 de octubre: Felizmente llegue a las 34 semanas, decidí no ir a la oficina, tenía un leve dolor de cabeza que no me dejaba en paz. La mañana paso tan lento y el dolor de cabeza jamas se detuvo, simplemente se hizo mas fuerte y para ajustar las cosas, la presión no bajo con el medicamento, llame preocupada al medico quien me indico de inmediato ir a la emergencia del hospital para una revisión, lo inevitable había llegado y era muy posible que no regresara a casa.
No tenia nada listo, estaba con el corazón acelerado y más nerviosa que nunca, llame a mi esposo quien dejo la oficina y vino a casa tan rápido como pudo, mientras tanto, arregle lo necesario para los bebes y algunas cosas personales.
14:00 horas: Salimos rumbo al hospital sin pronunciar palabra, algunas veces los miedos nos visitan y se apoderan de nuestro pensamiento, y así con esos miedos e incertidumbre llegamos a la emergencia.
El dolor de cabeza era insoportable, sentía que la cabeza iba a explotarme y la nausea apareció como invitada especial haciendo que vomitara toda la sala, me sentí avergonzada, pero no podía detenerme. El tiempo se me hizo eterno mientras las enfermeras iban y venían con medicamentos para mi.
16:00 horas: Aún en sala de emergencia, mi presión en 170.
17:00 horas: Se autorizo mi ingreso a sala.
17:30 horas: La sala y el equipo medico estaban listos para mi y para mis bebes, la cirugía seria hoy mismo y la hora programada fue las 18:30 horas.
Ya con el medicamento intravenoso y algunos aparatos en mi brazo me trasladaron en una camilla, en el recorrido por los pasillos del hospital... miles de pensamientos invadían mi mente, recordé a mi hijo mayor, a quien no me había dado tiempo de llamar, a quien no le había dicho cuanto lo amaba y quien en ese momento era mi preocupación mas grande. Que pasaría con el si algo me sucedía? Cuantas veces me dijo lo preocupado que se sentía por mi y yo me lo tome a la ligera, ni siquiera mencione que tengo un servicio funerario listo, el cementerio, el seguro, los bebes. Esos son momentos en los que perdí mi fe... y luego regrese a El pidiendo ayuda y protección para los míos.
No se si es natural temer de esa manera o si fui demasiado pesimista, hoy todavía me lo cuestiono y doy gracias a Dios por haber estado conmigo todo el tiempo y por tener ese equipo de médicos a mi lado.
18:30 horas: Ingrese a sala, todo estaba listo y los médicos esperándome. El anestesiólogo fue el primero en abordarme y me explico con mucho detalle todo el procedimiento de sedación, semidesnuda con ayuda de las enfermeras me incorpore como indico, he de decir que fue muy gentil y suave en el trato, en minutos estaba lista.
Ingresaron los pediatras y uno muy especial, el neonatólogo que tenia a la UCIN con todo listo en caso fuera necesario y dos ginecólogos que nos asistirían y acompañarían todo el tiempo, finalmente y justo antes de las 18:30 horas llego Emilio, mi medico, quien me saludo tan amable y tranquilo como siempre, estaba en buenas manos, sentí alivio.
19:41 Nació Emilio
19:42 Nació Natalia
Bienvenidos mis amores... estamos bien, todo esta bien, ya paso todo.
Cerré los ojos.
No se si es natural temer de esa manera o si fui demasiado pesimista, hoy todavía me lo cuestiono y doy gracias a Dios por haber estado conmigo todo el tiempo y por tener ese equipo de médicos a mi lado.
18:30 horas: Ingrese a sala, todo estaba listo y los médicos esperándome. El anestesiólogo fue el primero en abordarme y me explico con mucho detalle todo el procedimiento de sedación, semidesnuda con ayuda de las enfermeras me incorpore como indico, he de decir que fue muy gentil y suave en el trato, en minutos estaba lista.
Ingresaron los pediatras y uno muy especial, el neonatólogo que tenia a la UCIN con todo listo en caso fuera necesario y dos ginecólogos que nos asistirían y acompañarían todo el tiempo, finalmente y justo antes de las 18:30 horas llego Emilio, mi medico, quien me saludo tan amable y tranquilo como siempre, estaba en buenas manos, sentí alivio.
19:41 Nació Emilio
19:42 Nació Natalia
Bienvenidos mis amores... estamos bien, todo esta bien, ya paso todo.
Cerré los ojos.

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